Todo lo que valga la pena ser contado
primero fue olvidado y luego renacido.

Fingiré demencia,
aunque en las cicatrices de mis labios
la lengua siempre te nombra,
junto a los recuerdos de aquella
fantasía rock.

En la pista de baile
me pregunto si el olor a flores
viene de los neones rosas
o del sudor de tu cuello.

La música se eleva en voces tan altas
que no logro distinguir la tuya,
pidiendo que salgamos afuera.

Cuando la última flama del último cigarro,
Cuando la última melodía de la última banda,
Cuando la última estrella desaparezca en el amanecer,
Cuando escupas en mi boca la última de las zupias,
seguiré besándote.

De todas las mentiras que te dije esa noche, la única verdadera fue que:

Era demasiado tarde para amarnos
y muy temprano para arrepentirnos.

¿Crees que se pueda conocer al amor de tu vida en la sala de espera de un psiquiátrico?
Hay gente que lo hace en conciertos de rock, y es más o menos lo mismo.

Dios habla en música,
el Dinocornio en versos,
y es que ningún buen poema fue escrito con las manos.

Este nunca lo fue.

Es un regalo de cumpleaños.

DINOSAURIO.DK
FB IG